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Una conmoción cerebral cambió la vida de Erin

28 de febrero de 2020
Una futbolista australiana sugiere al International Football Association Board (IFAB) que pueda sustituirse a un jugador durante el intervalo en que el personal médico realiza su evaluación, y que dicho equipo médico pueda disponer de 10 minutos para evaluar si un jugador ha padecido una conmoción.

“Eso podría haber cambiado mi vida,” afirma Erin Clout, que todavía padece mareos, dolor de cabeza y fatiga extrema tras una conmoción cerebral acaecida durante un partido de fútbol disputado en agosto del año pasado.

Sobre el campo de juego, nadie evaluó si Clout mostraba síntomas de conmoción cerebral después de que el balón golpeara su cabeza desde corta distancia, en el minuto 40. Continuó jugando durante el resto del partido, lo que puso en grave riesgo su salud a largo plazo.

“Es vital que exista tiempo suficiente en un vestuario para que el personal médico realice una evaluación exhaustiva sobre si un jugador ha sufrido una conmoción, y para que los jugadores evalúen honestamente cómo se sienten,” afirma Clout. “Es realmente difícil tomar esa decisión cuando estás sobre el campo de juego, rodeada de personas que te dicen que continúes.”

Una conmoción cerebral es una lesión grave, destaca Clout. “Va mucho más allá del fútbol: se trata de la vida, de poder disfrutar la relación con la familia y los amigos, de poder trabajar o hacer deporte.”

Clout, defensa para el club de segunda visión Southern United, dejó de jugar al fútbol. “Tengo que protegerme. Esa fue mi quinta conmoción. Aunque ese golpe no fue excesivamente fuerte, todavía no me he recuperado después de seis meses. ¿Cómo podría perjudicarme recibir otro golpe?”

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No recuerda el incidente. “He visto imágenes de vídeo. Comencé a sentirme extraña y mareada, pero no me desmayé.”

“Cuando llegué a casa ese día, no era yo misma. Me reía de forma histérica todo el tiempo.”

Al día siguiente, le dolía la cabeza y se sentía desorientada. Pensó que sencillamente aquello pasaría, pero no fue así. Al final de la semana, comenzó a quedarse dormida en el trabajo y sus colegas la observaban teniendo que esforzarse en las tareas básicas. Fue al hospital, pero examinaron únicamente si había sufrido un derrame cerebral. No fue así.

“Tendría que haber consultado con un especialista, porque ahora sé lo peligrosa que puede ser una conmoción, pero no lo hice. Eso ilustra hasta qué punto mi capacidad para tomar decisiones se vio mermada por la conmoción,” afirma Clout.

Solo después de tres semanas, visitó a un especialista que finalmente diagnosticó que Clout padecía un síndrome postconmocional.

Su vida cambió drásticamente desde el incidente. Dejó de acudir a eventos populares o ruidosos, como cumpleaños, conciertos y partidos de fútbol. También recibió ayuda psicológica.

Clout ha vuelto a trabajar con Professional Footballers Australia, donde es directora de relaciones con los jugadores. Aun así, distribuye prudentemente su carga de trabajo y en ocasiones se permite un descanso para relajarse.

“No soy la chica tan enérgica que solía ser,” afirma Clout.

“He preguntado a diversos médicos cuándo volveré a estar bien, pero ninguno de ellos me ha dado una respuesta…”

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